Cuidar nuestra salud digestiva después de las vacaciones es clave para poder afrontar la intensidad de la vuelta a la rutina. Los cambios en los horarios, la alimentación, el sueño y los niveles de estrés pueden influir en el bienestar digestivo y en los hábitos intestinales [1,2].

Debemos ser realistas y dar lo mejor de nosotros mismos sin dejarnos la salud y llegando hasta donde podemos. Una buena opción es incorporar a nuestra alimentación productos fermentados que contienen microorganismos vivos. Algunos de estos microorganismos pueden ser probióticos, es decir, microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud [3].
Además, la microbiota intestinal desempeña un papel importante en distintos aspectos de la salud digestiva [4]. Pequeños gestos como llevar una alimentación equilibrada y saludable contribuirán al mantenimiento de una microbiota intestinal diversa y equilibrada [4,5]. En otras palabras, eres lo que digieres tú y tu microbiota. Y tener una buena salud digestiva es el punto de partida para sentirte bien. A su vez, incorporar yogur y otros productos fermentados como parte de una alimentación equilibrada puede ayudar a aumentar la ingesta de fermentos vivos [6].
Así que, eso que sientes en tu barriga después de comer no son mariposas debidas a la emoción sino una señal de que debes cuidar más tus digestiones. Además, el intestino y el cerebro están conectados mediante el denominado eje intestino-cerebro, una red bidireccional de comunicación entre ambos sistemas [7].
Como ves, en nuestra salud, todo está conectado y hablar de bienestar implica hablar de nuestra barriga. Activia contiene miles de millones de fermentos vivos por porción. Además de los dos fermentos tradicionales del yogur, Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus, incorpora otros fermentos, incluido Bifidobacterium animalis subsp. lactis [6,8]. Asimismo, su proceso de fermentación contribuye al desarrollo de su sabor y textura característicos.

Preguntas y respuestas
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¿Por qué las vacaciones pueden afectar a las digestiones?
Los cambios en los horarios, la alimentación, el sueño o el nivel de actividad física pueden influir en el funcionamiento digestivo y en los hábitos intestinales. [1,2]
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¿Qué es el eje intestino-cerebro?
Es una red de comunicación bidireccional que conecta el sistema digestivo con el sistema nervioso central, permitiendo la interacción constante entre ambos. [7]
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¿Qué papel tiene la microbiota en la salud digestiva?
La microbiota participa en diversos procesos relacionados con la digestión y el metabolismo, y forma parte de un ecosistema importante para el bienestar digestivo. [4]
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¿Los productos fermentados pueden formar parte de una dieta equilibrada?
Sí. El yogur y otros productos fermentados pueden incluirse dentro de una alimentación equilibrada y contribuir a aumentar la ingesta de fermentos vivos. [6]
Fuentes
[1] Harvard T.H. Chan School of Public Health. The Nutrition Source: Gut Health. La alimentación y los hábitos de vida influyen en la salud digestiva y la microbiota intestinal.
[2] National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Your Digestive System & How It Works. Los cambios en dieta y estilo de vida pueden afectar al funcionamiento digestivo.
[3] FAO/WHO. Guidelines for the Evaluation of Probiotics in Food. Definición consensuada de probiótico como microorganismo vivo que, administrado en cantidades adecuadas, confiere un beneficio para la salud. [frontiersin.org], [openknowle…ge.fao.org]
[4] Valdes AM, Walter J, Segal E, Spector TD. Role of the gut microbiota in nutrition and health. BMJ, 2018.
[5] World Gastroenterology Organisation (WGO). Diet and the Gut Microbiota. La alimentación es uno de los principales factores moduladores de la microbiota intestinal.
[6] EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Yoghurt cultures and improved lactose digestion. Los cultivos vivos del yogur contribuyen a mejorar la digestión de la lactosa en personas con dificultades para digerirla.
[7] Carabotti M, Scirocco A, Maselli MA, Severi C. The gut-brain axis: interactions between enteric microbiota, central and enteric nervous systems. Annals of Gastroenterology, 2015.
[8] Binda S, Hill C, Johansen E, et al. Criteria to Qualify Microorganisms as “Probiotic” in Foods and Dietary Supplements. Frontiers in Microbiology, 2020. [frontiersin.org]



