Compartir La textura cremosa. El sabor suave. Los miles de millones de cultivos vivos de bacterias beneficiosas para el sistema digestivo. De no ser por nuestra innovación constante, Activia no sería tan único como es.

25 °C —un día soleado nos llevó a un descubrimiento amargo.
Lo más probable es que el yogur surgiera hace miles de años de forma accidental, cuando la leche almacenada en determinadas condiciones fermentaba de manera natural gracias a la acción de bacterias lácticas[1]. Mediante el proceso de fermentación, la leche se vuelve más sólida y aumenta su acidez, lo que ayuda a limitar el crecimiento de muchos microorganismos no deseados y contribuye a la conservación del producto[2].
43 °C —las cosas comienzan a caldearse… y a enfriarse.
El primer yogur Danone fue desarrollado en Barcelona en 1919 por Isaac Carasso, inspirado por las investigaciones sobre los fermentos lácteos y sus posibles beneficios nutricionales[3]. Durante décadas, la elaboración tradicional del yogur se ha basado en la acción conjunta de Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus, bacterias que fermentan eficazmente la leche a temperaturas cercanas a los 40-45 °C[2,4]. Algunas cepas de bifidobacterias utilizadas en productos fermentados presentan necesidades de crecimiento diferentes y son más sensibles a condiciones muy ácidas, por lo que requieren procesos específicos para garantizar su viabilidad durante la producción y conservación del producto[5].
37 °C —la temperatura corporal es la temperatura perfecta.
Activia fue lanzado en Europa a finales de la década de 1980 como producto que incorporaba una combinación específica de fermentos, incluido Bifidobacterium animalis subsp. lactis, ampliamente estudiado en productos lácteos fermentados[6]. Tras años de investigación, Danone desarrolló una combinación exclusiva de fermentos para elaborar productos con las características de sabor, textura y contenido en microorganismos vivos que distinguen a Activia[6]. Las bifidobacterias utilizadas en este tipo de productos presentan un crecimiento óptimo a temperaturas cercanas a la temperatura corporal humana, alrededor de 37 °C[5]. Estas condiciones ayudan a obtener un producto con una textura cremosa y un sabor suave, además de contener miles de millones de microorganismos vivos hasta el final de su vida útil cuando se conserva adecuadamente[5,6].
Preguntas y respuestas
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¿Por qué la fermentación es importante para elaborar yogur?
La fermentación transforma la leche gracias a la acción de bacterias lácticas, generando cambios en la textura y aumentando la acidez del producto. Este proceso contribuye además a limitar el crecimiento de microorganismos no deseados. [2]
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¿Todas las bacterias utilizadas en el yogur crecen igual de bien en las mismas condiciones?
No. Algunas bacterias tradicionales del yogur se desarrollan bien a temperaturas próximas a 40-45 °C, mientras que determinadas bifidobacterias requieren condiciones diferentes para mantener su viabilidad durante la producción y conservación. [4,5]
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¿Qué diferencia a Activia de un yogur tradicional?
Además de los fermentos habituales del yogur, Activia incorpora una combinación específica de fermentos que incluye Bifidobacterium animalis subsp. lactis, una cepa ampliamente estudiada en productos lácteos fermentados. [6]
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¿Por qué se menciona la temperatura corporal de 37 °C?
Porque determinadas bifidobacterias utilizadas en productos fermentados presentan un crecimiento óptimo en condiciones cercanas a la temperatura corporal humana, alrededor de los 37 °C. [5]
Fuentes
[1] Tamime AY, Robinson RK. Yoghurt: Science and Technology. Woodhead Publishing. Historia y origen de la fermentación del yogur.
[2] FAO/WHO. Milk and Dairy Products in Human Nutrition. La fermentación láctica aumenta la acidez de la leche y contribuye a su conservación.
[3] Danone Group. The History of Danone. El primer yogur Danone fue creado por Isaac Carasso en Barcelona en 1919. [danone.com], [danone.com]
[4] FAO/WHO. Fermented Milks. Los cultivos tradicionales del yogur (Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus) fermentan habitualmente en rangos próximos a 40-45 °C.
[5] Binda S, Hill C, Johansen E, et al. (2020). Criteria to Qualify Microorganisms as “Probiotic” in Foods and Dietary Supplements. Frontiers in Microbiology, 11, 1662.
[6] Activia Gut Science Hub. From Lab to Life: Danone’s Century of Scientific Research & Innovation. Identificación de las cinco cepas de Activia (1985) y lanzamiento de Activia (1987)



