Cuidar de tu bienestar es clave para sentirte bien todos los días. La flora intestinal, también conocida como microbiota, está formada por millones de microorganismos que conviven de manera natural en nuestro cuerpo y contribuyen a mantenerlo en armonía[1]. En este artículo descubrirás cómo apoyarla y qué rutinas pueden ayudarte a sentirte con más vitalidad.
¿Por qué es importante la flora intestinal?
En nuestro organismo habitan comunidades de microorganismos que participan en funciones esenciales, como el aprovechamiento de los nutrientes de la dieta y el apoyo a las defensas naturales[1]. Mantener un estilo de vida saludable es clave para favorecer este ecosistema. Factores como la alimentación variada, el descanso adecuado o la práctica de ejercicio son aliados para tu bienestar general[2]. Señales de que tu flora intestinal está desequilibrada Si notas alguno de estos síntomas, es posible que tu flora intestinal necesite un poco de ayuda:
• Cambios en tu rutina diaria: notar variaciones en la regularidad o en la forma en que te sientes a lo largo del día.
• Bajada de energía: sentir menos vitalidad de lo habitual puede ser una señal de que tu cuerpo necesita un refuerzo extra.
• Variaciones en la piel: la aparición de pequeñas irritaciones, acné o sequedad pueden ser pistas de que conviene prestar atención a tus hábitos.
• Defensas naturales: cuando tu sistema inmune necesita un poco de apoyo extra, revisar tu estilo de vida puede ser una buena idea. Factores que pueden influir en tu flora intestinal
• Dieta poco equilibrada: exceso de azúcares, ultraprocesados y falta de fibra[2].
• Estrés: puede impactar en tu bienestar general[4].
• Uso frecuente de antibióticos: actúan sobre distintos tipos de bacterias[1].
• Hábitos poco saludables: sedentarismo, consumo elevado de alcohol o falta de descanso. Cómo favorecer tu flora intestinal
• Alimentación equilibrada: agrega más frutas, verduras y cereales integrales a tu dieta[2].
• Incluye probióticos: alimentos fermentados como el kéfir o el yogur Activia pueden formar parte de una alimentación variada[3].
• Hidratación constante: tomar suficiente agua contribuye al buen funcionamiento del organismo.
• Gestión del estrés: prueba técnicas de relajación como meditación[4]. El papel de la alimentación en la salud intestinal Consumir alimentos ricos en prebióticos (como ajo, cebolla y plátano) nutre a las bacterias buenas de tu intestino[2].
Dale a tu intestino lo mejor con Activia En Activia, sabemos lo importante que es cuidar tu bienestar digestivo. Por eso, nuestros productos con probióticos naturales pueden ayudarte a equilibrar tu microbiota de forma deliciosa y práctica[3]. Pequeños cambios en tu día a día pueden hacer una gran diferencia en cómo te sientes. ¡Dale a tu intestino el cariño que se merece y empieza a disfrutar de una digestión más ligera con Activia!
Preguntas y respuestas
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¿La flora intestinal y la microbiota son lo mismo?
Actualmente el término microbiota es el más utilizado para describir el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro organismo. Popularmente también se utiliza la expresión flora intestinal. [1]
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¿Puede la alimentación modificar la microbiota?
Sí. La composición de la microbiota puede verse influida por el patrón alimentario, especialmente por el consumo de fibra, frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal. [2]
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¿Por qué los antibióticos pueden afectar la microbiota?
Los antibióticos actúan sobre bacterias y pueden alterar temporalmente el equilibrio de las comunidades microbianas presentes en el organismo. [1]
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¿Qué relación existe entre microbiota y probióticos?
Los probióticos son microorganismos vivos que, consumidos en cantidades adecuadas, pueden formar parte de estrategias nutricionales destinadas a apoyar el equilibrio de la microbiota. [3]
Fuentes
(1) Human Microbiome Project Consortium. (2012). Structure, function and diversity of the healthy human microbiome. Nature, 486(7402), 207–214. https://doi.org/10.1038/nature11234
(2) Graf, D., Di Cagno, R., Fåk, F., Flint, H. J., Nyman, M., Saarela, M., & Watzl, B. (2015). Contribution of diet to the composition of the human gut microbiota. Microbial Ecology in Health and Disease, 26(1), 26164. https://doi.org/10.3402/mehd.v26.26164
(3) Hill, C., Guarner, F., Reid, G., Gibson, G. R., Merenstein, D. J., Pot, B., … & Sanders, M. E. (2014). The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 11(8), 506–514. https://doi.org/10.1038/nrgastro.2014.66
(4) Foster, J. A., & Neufeld, K. M. (2013). Gut–brain axis: how the microbiome influences anxiety and depression. Trends in Neurosciences, 36(5), 305–312. https://doi.org/10.1016/j.tins.2013.01.005



